miércoles, 1 de abril de 2015



EL ATAQUE DEL MONSTRUO SUBMARINO.

Estaba en la playa disfrutando del sol, arena, mar y los de mas vacacionistas, yo hacia lo que siempre se hace en vacaciones en la playa, una cerveza en mano, hielera a lado desbordada de latas de ese elixir espumoso amarillo, comida y botanas una tras otra, delicioso, el agua del mar con su va y ven de olas reconfortaban mis sentidos, los sonidos compuestos por las olas, las voces de palabrerías de humanos a mi alrededor, el sonido de la tostada de aguachile entrando a mi aparato digestivo, las sonrisas de los niños juguetones era toda una pieza clásica sinfónica de unas buenas vacaciones de primavera.

Mi cuerpo empapado, lleno de arena salada terminan de componer el cuadro, llega el atardecer disfruto en primera fila el espectáculo natural de este gran día de ocio, después tomo mis herramientas de vacaciones como mi silla, sombrilla, hilera etc.  Emprendo el regreso al que por hoy es mi hogar, en esta estancia vacacional, voy caminando mojando mis pies con las olas, recojo algunas piedras, sigo mi caminar a mi destino.

De pronto mi sexto sentido se pone en alerta, apresuro el paso siento el sonido de unos tentáculos gigantes y ruidos extraños y estridentes que me hace estremecer, especialmente mi estomago, me digo a mi mismo, no mires atrás sigue, sigue sin parar, pero en momentos siento mas cerca esos tentáculos,, ya no mojo mis pies me e retirado del agua, pero a un no puedo salir del área de playa, apresuro, sin mirar atrás, mi respiración es agitada, mis pasos rápidos y sigilosos, sin mirar atrás, solo escucho como se mueve el mar salvaje, estruendos que hacen que mi vientre se estremezca, mi piel se vuelve chinita como si estuviera escuchando rechinar un gis sobre un pizarron, en el salón de clase de la infancia. Mis lagrimales se dilatan y empieza a llover sobre mi cara, pues el rugido del monstruo estremece toda la playa, por fin salgo de la playa, me dirijo hacia mi hogar, lo veo, pero siento esos tentáculos y siento que se encuentra a mil kilómetros de distancia, sin mirar a ningún lado concentrado en mi caminar tieso, cada ves mas, por el miedo paralizante, logro llegar. Abro la puerta y  me dirijo justo a encerrarme.

Por fin escucho como sale ese monstruo submarino, me ataca, grito ahogado mis manos deformes de tanto estremecimiento araño la pared, siento como los tentáculos recorren parte de mi cuerpo internamente, por fin mis ojos se vuelven a su lugar, mis manos, un respiro y una sonrisa de satisfacción, logre salir con vida, con vida, de pronto giro la cabeza y no hay papel, noooooooooooooo.




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